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San Buenaventura 15 de Julio

15 julio, 2020 @ 7:00 am - 4:00 pm

Santos: Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia; Abudemo, Agripino, Eutropio, Zósima, Bonosa, Catulino, Jenaro, Julia, Segundo, Máximo, Vito, Modesto, Ciriaco, Antíoco, Felipe, mártires; Bladimiro, Regisvinda, Pompilio María Pirroti, Everardo, Felicísimo, Balduino, confesores; Terencio, Félix, Jacobo, Atanasio, Santiago, obispos; José, obispo y mártir; Gumberto, abad

Se llamaba Juan Fidanza, nació en la aldea toscana de Bagnoreggio, cerca de Viterbo, en Italia. Se puso de pequeño tan malo que su madre –como tantas– lo puso bajo la protección del santo de Asís para que lo librara. Precisamente iba a ser el franciscanismo el modo de vida que eligiera en la primera juventud y la causa de que cambiara el nombre de Juan por Buenaventura.
En la universidad de París se le vio como estudiante y diez años como Maestro. Cuando fray Buenaventura llegó a París en 1235, para completar sus estudios bajo las enseñanzas de Alejandro de Hales, aquel emporio del saber pasaba una racha de enormes tensiones entre teólogos rivales que discutían apasionadamente sobre Aristóletes y Averroes; no era infrecuente pasar del arte de la dialéctica, a las apasionadas discusiones, y de ahí se saltaba al terreno de las calumnias, y hasta el de la violencia física. En medio de tal algarabía nada ejemplar se encontraban los frailes. La humildad aprendida del Poverello sirvió de freno al de Bagnoreggio para lograr la serenidad y equilibrio que hizo exclamar al maestro de Hales: «Conociéndole, se diría que Adán no pecó», para expresar el dominio patente de las pasiones que demostraba Buenaventura. En París trabajó para integrar la visión aristotélica en la tradición de san Agustín, aceptando gran parte de la filosofía científica de Aristóteles, pero rechazando cuanto conocía de su metafísica por insuficiente, ya que, según Buenaventura, al filósofo no le guiaba la luz de la fe cristiana. La doctrina de la iluminación del alma por Dios –una forma de identificar la verdad o falsedad del juicio– la tomó de las doctrinas de san Agustín. Dejó rastro en la universidad luchando por unir la verdad con la caridad, porque, si no fuera así, la ciencia teológica no pasaría de ser un burdo remedo de la verdadera ciencia de Dios, sin Dios.

Detalles

Fecha:
15 julio, 2020
Hora:
7:00 am - 4:00 pm