San Buenaventura

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Doctor de la Iglesia, cardenal-obispo de Albano, ministrogeneral de los Frailes Menores; nació en Bagnorea, en las proximidades de Viterbo en 1221; murió en Lyons el 16 de julio de 1274.Nada se sabe de los padres de Buenaventura salvo sus nombres: Giovanni di Fidanza y Maria Ritella. No está claro cómo se llegó a cambiar su nombre de pila, Juan, por el de Buenaventura. Se ha hecho un intento de encontrar el origen de este último nombre en la exclamación de San Francisco de Asís, O buona ventura, cuando se le trajo a Buenaventura de niño para ser curado de una peligrosa enfermedad. Este origen es muy improbable; parece basarse en una leyenda de fines del siglo XV. El propio Buenaventura nos cuenta (Legenda S. Francisci Prolog.) que cuando era aún niño se salvó de la muerte por medio de la intercesión de San Francisco, pero no hay evidencia de que esta curación tuviera lugar durante la vida de San Francisco, ni de que el nombre de Buenaventura se originara en alguna palabra profética de San Francisco. Seguramente fue llevado por otros al Doctor Seráfico. No se ha conservado ningún detalle sobre la juventud de Buenaventura. Ingresó a la Orden de los Frailes Menores en 1238 o en 1243; el año exacto es incierto. Luke Wadding y los Bolandistas se inclinan por la última fecha, pero la primera es apoyada por Sbaradea, Bonelli, Panfilo da Magliano y Jeiler, y parece más probable. Es seguro que Buenaventura fue enviado de la provincia romana, a la que pertenecía, a completar sus estudios en la Universidad de París con Alejandro de Hales, el gran fundador de la Escuela Franciscana. Este último murió en 1246, según la opinión generalmente aceptada, aunque aún no claramente establecida, y parece que Buenaventura se convirtió en su discípulohacia 1242. Sea como sea, Buenaventura recibió en 1248 la “licenciatura” que le daba derecho a enseñar públicamente como “Magister regens”, y continuó enseñando exitosamente en la universidad hasta 1256, cuando se vio obligado a dejarlo, debido a la entonces violenta explosión de oposición a las órdenes mendicantes por parte de los profesores seglares de la universidad. Según parece, éstos, celosos de los éxitos académicos de los dominicos y franciscanos, pretendían excluirlos de la enseñanza pública. Los elementos latentes de discordia se habían atizado en una llama en 1256, cuando Guillaume de Saint-Amour publicó una obra titulada “Los peligros de los últimos tiempos”, en la que atacaba a los frailes con gran encarnizamiento. Fue en relación con esta disputa cuando Buenaventura escribió su tratado, “De paupertate Christi”. No fue, sin embargo, Buenaventura, como algunos han afirmado erróneamente, sino el Beato Juan de Parma, quien compareció ante Alejandro IV en Anagni para defender a los Franciscanos contra sus adversarios. Habiendo la Santa Sede, como es bien sabido, restablecido a los mendicantes en todos sus privilegios, y habiendo sido formalmente condenado el libro de Saint-Amour, se otorgó solemnemente el grado de doctor a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino en la universidad el 23 de octubre de 1257.