San Romualdo

“Amado Cristo Jesús, ¡tú eres el consuelo más grande que existe para tus amigos!”, solía decir el abad San Romualdo fundador de los “Camaldulenses” que empezaron a usar vestimenta blanca por una visión que el santo tuvo.

San Romualdo nació en Ravena (Italia) hacia la mitad del siglo X en una familia adinerada. Se educó sin formación cristiana, dejándose llevar por las cosas del mundo. No obstante, de vez en cuando sentía inquietudes y cargo de conciencia.

Después de ver cómo su padre mató a un hombre en un duelo, se decidió ir a un monasterio benedictino. Poco a poco fue teniendo una vida ejemplar, lo que molestó e incomodó a otros monjes y San Romualdo se alejó.

Empezó a tratar más con un monje rudo y áspero llamado Marino y de esta manera fue progresando rápidamente en su vida de penitencia.

Los dos juntos lograron muchas conversiones como la del jefe civil y militar de Venecia, el Dux de Venecia, quien se fue a vivir en oración y soledad y llegó a ser San Pedro Urseolo. También el papá de San Romualdo terminó arrepintiéndose de las cosas que había hecho y se retiró a un convento hasta su muerte.

El santo tuvo que experimentar fuertes tentaciones contra la pureza. El demonio, además, buscaba desalentarlo haciéndole ver que la vida de oración, silencio y penitencia era algo inútil. Incluso en las noches se le presentaba el enemigo con imágenes feas y espantosas.