{"id":4351,"date":"2018-11-07T17:39:11","date_gmt":"2018-11-07T17:39:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.santamariadelapaz.org\/?p=4351"},"modified":"2024-01-09T08:21:07","modified_gmt":"2024-01-09T13:21:07","slug":"leccion-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/leccion-8\/","title":{"rendered":"LECCI\u00d3N 8"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.santamariadelapaz.org\/oraciones-para-todos-los-dias\/\">Oraciones para todos los d\u00edas.<\/a><\/p>\n<div class=\"wp-playlist wp-audio-playlist wp-playlist-light\">\n\t\t\t<div class=\"wp-playlist-current-item\"><\/div>\n\t\t<audio controls=\"controls\" preload=\"none\" width=\"640\"\n\t\t\t><\/audio>\n\t<div class=\"wp-playlist-next\"><\/div>\n\t<div class=\"wp-playlist-prev\"><\/div>\n\t<noscript>\n\t<ol>\n\t\t<li><a href='https:\/\/www.santamariadelapaz.org\/wp-content\/uploads\/audio\/temporal\/Preparaci\u00f3n%20para%20la%20Consagraci\u00f3n%20a%20la%20Virgen%20Lecci\u00f3n%208.mp3'>Preparaci\u00f3n para la Consagraci\u00f3n a la Virgen Lecci\u00f3n 8<\/a><\/li>\t<\/ol>\n\t<\/noscript>\n\t<script type=\"application\/json\" class=\"wp-playlist-script\">{\"type\":\"audio\",\"tracklist\":true,\"tracknumbers\":true,\"images\":true,\"artists\":true,\"tracks\":[{\"src\":\"https:\/\/www.santamariadelapaz.org\/wp-content\/uploads\/audio\/temporal\/Preparaci\\u00f3n%20para%20la%20Consagraci\\u00f3n%20a%20la%20Virgen%20Lecci\\u00f3n%208.mp3\",\"type\":\"audio\/mpeg\",\"title\":\"Preparaci\\u00f3n para la Consagraci\\u00f3n a la Virgen Lecci\\u00f3n 8\",\"caption\":\"\",\"description\":\"\\\"Preparaci\\u00f3n para la Consagraci\\u00f3n a la Virgen Lecci\\u00f3n 8\\\".\",\"meta\":[],\"image\":{\"src\":\"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-includes\/images\/media\/audio.svg\",\"width\":48,\"height\":64},\"thumb\":{\"src\":\"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-includes\/images\/media\/audio.svg\",\"width\":48,\"height\":64}}]}<\/script>\n<\/div>\n\t\n<p><strong>LECCI\u00d3N 8: Postrimer\u00edas &#8211; Purgatorio y Gloria<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLos que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque est\u00e1n seguros de su eterna salvaci\u00f3n, sufren despu\u00e9s de su muerte una purificaci\u00f3n, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegr\u00eda del Cielo\u00bb <em>(Catecismo, 1030).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfQui\u00e9nes van all\u00ed?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al purgatorio van a aquellos que todav\u00eda no son santos, pero que no est\u00e1n en pecado mortal. Quien entra all\u00ed ya ha recibido la salvaci\u00f3n eterna; sin embargo, no debemos aspirar ir a este lugar, sino que debemos aspirar ir directamente al Cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfQu\u00e9 sucede all\u00ed?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alma es sometida all\u00ed a un fuego purificador, que implica dolor,\u00a0 a fin de reparar sus pecados y obtener la pureza y santidad necesarias para ver a Dios. La purificaci\u00f3n del purgatorio se basa en el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que aclarar que, aunque en el purgatorio el alma es sometida a un fuego purificador y esto implica dolor, \u00e9ste no se puede equiparar al castigo del infierno: \u00abLa Iglesia llama purgatorio a esta purificaci\u00f3n final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados\u00bb\u00a0 <em>(Catecismo, 1031).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Argumentos para hablar de la existencia del purgatorio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque en la Biblia no aparece la palabra <em><strong>\u201cPurgatorio\u201d<\/strong><\/em> est\u00e1 clara la idea del mismo. Tampoco aparecen en la Biblia palabras como: \u201cTrinidad\u201d, \u201cEncarnaci\u00f3n\u201d, etc. y sin embargo el protestantismo las acepta sin problema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los protestantes son muy firmes (de hecho, insistentes) en la idea de que continuamos pecando hasta el fin de esta vida a causa de nuestra naturaleza corrompida. Sin embargo, ellos saben que al Cielo \u201cno entrar\u00e1 nada manchado (impuro)\u201d <em>(Ap 21,27) <\/em>y que quien no tenga el vestido digno del banquete celestial, no podr\u00e1 estar all\u00ed <em>(cf. Mt 22,1-13). <\/em>Tambi\u00e9n hablan de la infinita misericordia de Dios que perdonar\u00e1 a quien se arrepienta, pero saben que \u201cde toda palabra ociosa que hablen los hombres, dar\u00e1n cuenta en el d\u00eda del Juicio\u201d <em>(Mt 12,36). <\/em>As\u00ed pues, si una persona pecadora se arrepiente, con seguridad Dios le perdona; pero, aunque la Sangre de Cristo le lave, esa persona seguir\u00e1 pecando \u201chasta el fin de sus d\u00edas\u201d y como en el Cielo no entra nada manchado y se nos juzgar\u00e1 hasta por nuestras palabras ociosas (\u00a1y qui\u00e9n no las ha dicho!), no podr\u00e1 ir al Cielo\u2026 \u00bfEntonces, se condenar\u00e1? No, ni pensarlo, pues la persona se arrepinti\u00f3 y al Infierno va quien no se arrepiente\u2026 \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 con \u00e9sta persona? Si no puede entrar todav\u00eda al Cielo por no estar perfectamente purificada y no puede ir al Infierno por haberse arrepentido, tendr\u00e1 que ir necesariamente a un estado distinto donde termine de purificarse y luego pueda llegar al Cielo a gozar eternamente de Dios. Ese estado es el Purgatorio. Es pura l\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tan l\u00f3gica, tan clara y evidente la necesidad de una expiaci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte, que la llegaron a vislumbrar los mismos fil\u00f3sofos paganos, que carec\u00edan totalmente de las luces de la fe. Y as\u00ed, <strong>Plat\u00f3n <\/strong>alude varias veces a un lugar ultraterreno donde se purifican las almas imperfectas antes de entrar en el reposo eterno. <strong>Virgilio<\/strong> recoge esa misma creencia en la Eneida al describir la purificaci\u00f3n que es necesario sufrir antes de entrar en los Campos El\u00edseos, esto es, en el Para\u00edso. Y el fil\u00f3sofo <strong>S\u00e9neca<\/strong>, consolando a la noble Marcia por la muerte prematura de su hijo, le habla de un lugar donde se \u201cexpurga y sacude de s\u00ed los vicios pegadizos y la herrumbre inherente a toda vida mortal\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, es de l\u00f3gica el pensar en que todo da\u00f1o se debe reparar, as\u00ed mismo pasa con el pecado. Todo pecado causa en el alma dos cosas: culpa y pena <em>(cf. 2 Sam 12,13-14; 24,12). <\/em>No basta pedir perd\u00f3n, adem\u00e1s hay que resarcir (reparar) el da\u00f1o hecho, no porque Dios lo necesite sino porque nuestra alma lo necesita. El ejemplo del clavo en la pared: se quita el clavo (perd\u00f3n de la culpa) pero queda el hueco (pena) que hay que resanar. En la confesi\u00f3n se perdonan nuestras culpas pero nos queda el deber de reparar el mal hecho; sino lo hacemos en vida, a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, la penitencia y las buenas obras,\u00a0 lo haremos en el purgatorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cRespecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, seg\u00fan lo que afirma Aquel que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo, esto no le ser\u00e1 perdonado ni en este siglo, ni en el futuro <em>(Mt 12, 31).<\/em> En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro\u201d<em> (San <\/em><em>Gregorio Magno, Dialogi 4, 41, 3).<\/em> En el infierno ya no hay posibilidad de perd\u00f3n, y al Cielo no entra nada manchado; por tanto, debe haber un lugar intermedio, de purificaci\u00f3n, donde se perdonen pecados. Este es el purgatorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>2 Macabeos 12,42-45: <\/strong><\/em>Judas Macabeo y sus soldados ofrecen oraciones y sacrificios por sus compa\u00f1eros muertos en batalla con objetos consagrados a los \u00eddolos. Este texto muestra la concepci\u00f3n de los jud\u00edos sobre una purificaci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte. A\u00fan hoy los jud\u00edos ortodoxos rezan una oraci\u00f3n llamada <em>Quaddish<\/em> durante los once meses siguientes al deceso para alcanzar la correspondiente purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Mateo 12,32:<\/strong><\/em> Jes\u00fas no condena la creencia de los jud\u00edos en una purificaci\u00f3n despu\u00e9s de esta vida, sino que la apoya y este texto es muestra clara de ello. Jes\u00fas habla del pecado contra el Esp\u00edritu Santo y dice que este no se perdona ni en esta vida ni en la otra. Lo que muestra claramente que hay dos tipos de pecados: Los que no se perdonan\u00a0 ni en esta vida, ni en la otra, y los que se perdonan en esta vida o en la otra. Esta purificaci\u00f3n de los pecados en la otra vida, se conoce como Purgatorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Mateo 18,23-35: <\/strong><\/em>\u201cAprendan algo sobre el Reino de los Cielos\u201d Jes\u00fas explica c\u00f3mo funcionan las cosas en el Reino de los Cielos y narra la par\u00e1bola del hombre injusto que no quiso perdonar a un deudor, aunque \u00e9l mismo hab\u00eda sido perdonado por el Rey. \u201cLo puso en manos de los verdugos hasta que pagara toda la deuda\u201d Si este hombre injusto qued\u00f3 en manos de los verdugos \u201chasta que pagara toda la deuda\u201d, significa que su castigo es temporal y no eterno. \u201cLo mismo har\u00e1 mi Padre Celestial\u2026\u201d Nuestro Se\u00f1or explica claramente que el que no perdone a su hermano tendr\u00e1 que \u201cpagar esa deuda\u201d con un castigo temporal. Este castigo temporal es lo que se llama Purgatorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>\u00a0Lucas 12,58-59:<\/strong><\/em> Nuevamente habla nuestro Se\u00f1or de una c\u00e1rcel de la que no se sale hasta que sea pagado el \u00faltimo centavo. La \u201cc\u00e1rcel\u201d de la que habla el Se\u00f1or no puede ser el Infierno pues de all\u00ed no se sale nunca\u00a0\u00a0\u00a0 (Mt 18, 8; Mt 25, 41; Mc 9, 43; etc.) Esta \u201cC\u00e1rcel\u201d es el Purgatorio donde es purificado el pecador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>1 Corintios 3,11-15: <\/strong><\/em>San Pablo habla del fuego que probar\u00e1 la obra de las personas que edificaron su vida sobre Cristo. Algunos construyeron con oro, plata o piedras preciosas, otros con madera, ca\u00f1a o paja. Pablo dice, adem\u00e1s, que ser\u00e1 premiado aquel cuya obra resista al fuego, pero si la obra se hace cenizas el obrero tendr\u00e1 que pagar\u2026 \u00bfse condenar\u00e1 entonces? No, Pablo es claro al decir que se salvar\u00e1, pues hab\u00eda edificado sobre Cristo; sin embargo tendr\u00e1 que pasar por el \u201cfuego purificador\u201d. Ese \u201cfuego purificador\u201d es el Purgatorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Almas del purgatorio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las almas del purgatorio no son para invocarlas \u201cni para que me despierten\u201d, sino que tenemos la obligaci\u00f3n de orar y ofrecer sacrificios por ellas; \u00ab\u201cPor eso mand\u00f3 [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado\u201d <em>(2 Mac 12, 46).<\/em> Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucar\u00edstico <em>(cf. DS 856), <\/em>para que, una vez purificados, puedan llegar a la visi\u00f3n beat\u00edfica de Dios\u00bb <em>(Catecismo, 1032). <\/em>Tambi\u00e9n debemos rogar por ellas constantemente a nuestra Madre Sant\u00edsima para que acuda en su socorro y les de alivio y consuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Indulgencias<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa indulgencia es la remisi\u00f3n ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediaci\u00f3n de la Iglesia, la cual, como administradora de la redenci\u00f3n, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos\u00bb <em>(Catecismo, 1471).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La Indulgencia plenaria: <\/strong>Borra toda la pena merecida por el pecado. Para obtenerla se deben cumplir las siguientes condiciones:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confesi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oraci\u00f3n por el Papa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obra que produzca indulgencia plenaria (esto lo determina la Iglesia); veamos algunas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres d\u00edas de Retiro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rezar el Rosario meditado en comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asistir a una primera comuni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacer el Santo Viacrucis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bendici\u00f3n urbi et orbi, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Renuncia a todo afecto al pecado, incluso venial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas indulgencias se aplican a s\u00ed mismo o a un alma del purgatorio, no a otro vivo. Los consagrados las damos a Mar\u00eda, nuestra Madre y tesorera, para que sea ella quien las administre y las de a las almas que m\u00e1s lo necesitan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Indulgencia parcial, como su nombre lo indica, borra solo una parte de la pena merecida por el pecado, depende del acto concreto que se realice para obtenerla. Son muchas las formas de ganarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>EL CIELO: FELICIDAD\u00a0 ETERNA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEsta vida perfecta con la Sant\u00edsima Trinidad, esta comuni\u00f3n de vida y de amor con ella, con la Virgen Mar\u00eda, los \u00e1ngeles y todos los bienaventurados se llama \u201cel cielo\u201d. El cielo es el fin \u00faltimo y la realizaci\u00f3n de las aspiraciones m\u00e1s profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha\u00bb <em>(Catecismo, 1024).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El doctor Ang\u00e9lico, santo Tom\u00e1s, lo defini\u00f3 como \u201cel bien perfecto que sacia plenamente el apetito\u201d, y Boecio afirm\u00f3 al respecto que es \u201cla reuni\u00f3n de todos los bienes en estado perfecto y acabado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios ha hecho al hombre para el Cielo, y por eso aqu\u00ed en la tierra ning\u00fan hombre encuentra esa felicidad completa que tanto busca; Goethe afirmaba de s\u00ed mismo: \u201cse me ha ensalzado como a uno de los hombres m\u00e1s favorecidos por la fortuna. Pero en el fondo de todo ello no merec\u00eda la pena, y puedo decir que en mis 75 a\u00f1os de vida no he tenido cuatro semanas de verdadera felicidad; ha sido un eterno rodar de una piedra que siempre quer\u00eda cambiar de sitio\u201d. Y es que, como lo afirma el padre Jorge Loring, en su libro Para Salvarte, la aspiraci\u00f3n fundamental del hombre no puede saciarse con la posesi\u00f3n de un objeto; el hombre no puede alcanzar su felicidad plena en una relaci\u00f3n sujeto-objeto, sino en la relaci\u00f3n yo-t\u00fa, es decir, en la relaci\u00f3n con una persona. Incluso en este mundo la mayor felicidad est\u00e1 en el amor; y no precisamente el amor-lujuria, sino el amor espiritual. En el Cielo la posesi\u00f3n de Dios nos proporcionar\u00e1 por el amor una felicidad insuperable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablar del Cielo no es nada f\u00e1cil, las palabras se quedan cortas, la imaginaci\u00f3n no alcanza, el mismo San Pablo al hablar del Cielo s\u00f3lo puede exclamar: \u201clo que ni el ojo vio, ni el o\u00eddo oy\u00f3, ni al coraz\u00f3n del hombre lleg\u00f3 lo que Dios prepar\u00f3 para los que lo aman\u201d <em>(1 Cor 2,9).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEs la posesi\u00f3n plena y perfecta de una felicidad sin l\u00edmites, totalmente saciativa de las apetencias del coraz\u00f3n humano y con la seguridad absoluta de poseerla para siempre.\u201d<\/em><strong>[1]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Dos goces del Cielo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La visi\u00f3n beat\u00edfica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si en este mundo la contemplaci\u00f3n m\u00edstica, sobrenatural o infusa, que procede de la fe y de los dones del Esp\u00edritu Santo, arrebata el alma de los santos y los saca fuera de s\u00ed por el \u00e9xtasis m\u00edstico, calc\u00falese lo que ocurrir\u00e1 en el Cielo ante la contemplaci\u00f3n de la divina esencia, no a trav\u00e9s de los velos de la fe, sino clara y abiertamente tal como es en s\u00ed misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La visi\u00f3n beat\u00edfica ser\u00e1 como un \u00e9xtasis eterno que sumergir\u00e1 al alma en una felicidad indescriptible. San Pablo, que fue arrebatado al tercer Cielo y contempl\u00f3 un instante la esencia divina, al volver en s\u00ed de su sublime \u00e9xtasis no supo decir nada de lo que hab\u00eda visto por ser del todo inefable: \u201clo que ni el ojo vio, ni el o\u00eddo oy\u00f3, ni al coraz\u00f3n del hombre lleg\u00f3 lo que Dios prepar\u00f3 para los que lo aman\u201d <em>(1 Cor 2,9).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El disfrute de los sentidos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestros ojos estar\u00e1n perpetuamente llenos del deleite mayor que puede procurarles la vista de los m\u00e1s bellos objetos. Nuestros o\u00eddos estar\u00e1n eternamente llenos del placer que aqu\u00ed les causan las\u00a0 m\u00e1s bellas melod\u00edas y dulces palabras. San Francisco de As\u00eds fue recreado en esta vida, en un \u00e9xtasis inefable, con un instrumento m\u00fasico pulsado por un \u00e1ngel, y crey\u00f3 morirse de felicidad y de gloria. Nuestro olfato, gusto y tacto estar\u00e1n perpetuamente gozando el mayor deleite que aqu\u00ed pueden producirnos sus m\u00e1s gratas impresiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNos hiciste para ti Se\u00f1or, y nuestro coraz\u00f3n estar\u00e1 inquieto hasta que descanse en Ti\u201d (San Agust\u00edn).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los santos y el Cielo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si estuvi\u00e9ramos bien convencidos -como lo estaban los santos de que la tierra es el destierro de las almas, un valle de l\u00e1grimas y de miserias, un desierto abrasador por el que hay que pasar antes de ir al oasis del Cielo, que es la patria verdadera de las almas, no solamente no temer\u00edamos la muerte, sino que ning\u00fan otro deseo nos ser\u00eda tan querido y familiar. San Pablo deseaba ardientemente ser desatado de los v\u00ednculos de la carne para unirse eternamente con Cristo <em>(cf. Fil 1,23)<\/em>, y de igual manera lo anhelaban los santos, porque ellos comprend\u00edan lo que verdaderamente era el Cielo y suspiraban por \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<strong>San Ignacio de Loyola<\/strong> se derret\u00eda en l\u00e1grimas cada vez que pensaba que la muerte le abrir\u00eda las puertas del Cielo. Ten\u00eda tal deseo de unirse a Dios, que,\u00a0 en su \u00faltima enfermedad, los m\u00e9dicos le prohibieron pensar en la muerte; porque este pensamiento le enardec\u00eda tanto, que le hac\u00eda palpitar violentamente su coraz\u00f3n, poniendo en peligro su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>San Francisco Javier,<\/strong> con los ojos llenos de l\u00e1grimas y abrazando el crucifijo, exclam\u00f3: \u201cen ti, Se\u00f1or, he puesto toda mi confianza; no ser\u00e9 confundido eternamente\u201d. Y, con el semblante iluminado por la alegr\u00eda celestial, expir\u00f3 dulcemente en el Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Santa Catalina de Siena<\/strong> sent\u00eda una tan grande impaciencia de morir, que casi perd\u00eda la raz\u00f3n. Llamaba a la muerte con palabras tiernas y amorosas, invit\u00e1ndola a no retardar m\u00e1s su venida. En cierta ocasi\u00f3n el Se\u00f1or le permiti\u00f3 un profundo \u00e9xtasis, en el que experiment\u00f3 el Cielo por unos instantes, y despu\u00e9s de volver en s\u00ed llor\u00f3 amargamente durante tres d\u00edas y tres noches por verse privada de ese Sumo Bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Santa Teresa de Jes\u00fas<\/strong> vivi\u00f3 muriendo de amor, deseando ardientemente morir para ver a Dios. Fue impresionante -declaran los testigos que lo vieron- la expresi\u00f3n de su alegr\u00eda celestial cuando, al recibir el vi\u00e1tico en su pobre celda de Alba de Tormes, le dec\u00eda a su Dios y Se\u00f1or: \u201cya es hora, Se\u00f1or, ya es hora de que nos veamos para siempre en el Cielo\u201d\u00bb<strong>[2]<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Cielo debe ser la aspiraci\u00f3n m\u00e1s profunda del cristiano, pues all\u00ed nos esperan Jes\u00fas y nuestra Sant\u00edsima Madre, para disfrutar de su compa\u00f1\u00eda eternamente. Un consagrado a Mar\u00eda debe vivir con los pies en el suelo y el coraz\u00f3n y los ojos en el Cielo, pues as\u00ed vivi\u00f3 siempre ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PR\u00c1CTICA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Durante esta semana, asistir a la Santa Misa y ofrecerla por las almas del purgatorio m\u00e1s necesitadas, y especialmente por las almas de los familiares fallecidos. Tambi\u00e9n, ofrecer por ellas el Santo Rosario. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>[1]<\/strong>\u2002ROYO, Antonio. Teolog\u00eda de la salvaci\u00f3n. Madrid: La Editorial Cat\u00f3lica (BAC), 1997. P. 444.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>[2]<\/strong>\u2002Ib\u00edd., p. 267.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oraciones para todos los d\u00edas. LECCI\u00d3N 8: Postrimer\u00edas &#8211; Purgatorio y Gloria \u00abLos que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque est\u00e1n seguros de su eterna salvaci\u00f3n, sufren despu\u00e9s de su muerte una purificaci\u00f3n, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegr\u00eda del Cielo\u00bb [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-4351","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-varios"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4351","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4351"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4351\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56635,"href":"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4351\/revisions\/56635"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4351"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4351"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/santamariadelapaz.org\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4351"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}